Masajes para el alma… a través del cuerpo
No es solo un masaje. Es una pausa real. Es ese momento donde no tenés que hacer nada, ni fingir nada, ni demostrar nada. Solo acostarte, cerrar los ojos… y entregarte a una hora de calma.
Mis manos hacen el resto. Trabajo desde la intuición, la presencia, la energía. No sigo una rutina fija. Cada cuerpo me guía.
Cada persona me inspira una manera distinta de tocar, de calmar, de acariciar a través de masajes suaves, rítmicos, profundos… que no solo relajan el cuerpo, sino que armonizan el campo energético.
Muchos me dicen que sienten que el tiempo se detiene. Que se les borran los pensamientos. Que se olvidan por un rato de todo lo que arrastraban encima. Y eso no es magia, es conexión.
Un contacto que acompaña
Es una forma muy especial de contacto físico que no invade, no fuerza, no exige. Solo acompaña. Acompaña a liberar, a soltar, a volver a tu eje.
En muchos casos, me dicen: “nunca me hicieron un masaje así”. Y es porque no es solo físico. Es energético. Es emocional.
Espacio seguro para mujeres
Y sí, también es un espacio seguro para mujeres que necesitan ser contenidas de verdad, sin juicios, sin presiones.
No uso aceites mágicos ni técnicas inventadas. Uso lo que tengo desde que nací: mis manos, mi sensibilidad, mi mirada atenta, y una paz interna que aprendí a expandir y compartir.
Muchas mujeres que trabajan en entornos de alto estrés (como el mundo de los masajes pagos, la noche, o la exposición constante) vienen a mí porque sienten que conmigo pueden “bajar”. Pueden respirar. Pueden volver a ser ellas mismas.
No se trata de seducirlas. Se trata de tocarlas con respeto, con verdad, con la intención profunda de que se sientan bien de verdad.
Es un masaje que muchas definen como “caricia larga”, “abrazo que dura una hora”, o “regalo para el cuerpo”.
Y aunque parezca suave, tiene un efecto muy real. Muchas veces después de la sesión se quedan descansando, o simplemente me dicen “no quiero moverme”. Porque sienten que algo se ordenó. Que algo volvió a su lugar. Y eso, para mí, es la esencia de lo que hago.
Uso exclusivo de Aceite de Bebé
Hipoalergénico • Sin manchas • Sensación de calor constante • 100% puro
Efectos físicos concretos
Aunque el enfoque sea desde lo emocional y energético, los efectos físicos también son concretos. Este tipo de masaje sí ayuda a aflojar contracturas, a relajar zonas tensionadas, a mejorar la circulación y a liberar estrés muscular.
Pero lo hace sin invadir, sin empujar, sin hacer doler.
A diferencia de los masajes fuertes o kinesiológicos que muchas veces te dejan adolorida todo el día, el mío te deja liviana, suelta, y en calma desde el primer minuto. No hay que esperar “a que se pase el dolor del masaje”. No hay dolor. Hay alivio.